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Golosinas virtuales en los medios: educar en tiempos de pantallas, pornografía y algoritmos

  • Foto del escritor: annaflotatspozo
    annaflotatspozo
  • 14 jul
  • 8 min de lectura

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de conversar en diferentes emisoras sobre una preocupación cada vez más presente en familias, centros educativos y profesionales: cómo acompañar a niños, niñas y adolescentes en un entorno digital diseñado para captar su atención, activar su sistema de recompensa y condicionar parte de su manera de relacionarse.


A raíz de la publicación de Golosinas virtuales, distintos programas de radio se han interesado por una pregunta que atraviesa todo el libro: ¿Qué ocurre cuando las redes sociales, los videojuegos, los vídeos infinitos o la pornografía online llegan antes que una conversación educativa, serena y adaptada a la edad?


Educar hoy no puede limitarse a poner normas, reducir pantallas o instalar controles parentales. También implica comprender cómo funciona el entorno digital, qué necesidades emocionales cubre, qué modelos de relación transmite y qué papel tiene en la construcción de la identidad, la autoestima, el deseo y la intimidad.

Y supone, además, revisar algunos de nuestros propios hábitos digitales. Porque cuando hablamos de acompañar a niños, niñas y adolescentes, el ejemplo adulto no es un detalle: es una parte fundamental de la educación.


En estas entrevistas conversamos sobre pantallas, dopamina, pornografía, redes sociales, videojuegos, vínculos, límites, soledad, salud mental, sexualidad, infancia y adolescencia. Pero, sobre todo, reflexionamos sobre la necesidad de recuperar presencia adulta, abrir conversaciones honestas y no dejar la educación afectivo-sexual de toda una generación en manos de los algoritmos.


¿Qué son las “golosinas virtuales”?


Las golosinas virtuales son todos esos estímulos digitales que resultan atractivos, rápidos, intensos y fáciles de consumir: vídeos que no terminan nunca, notificaciones, redes sociales, videojuegos, recompensas inmediatas, pornografía accesible y plataformas que aprenden constantemente qué nos retiene más tiempo.

No todas tienen el mismo impacto ni generan las mismas consecuencias. Algunas pueden utilizarse de forma equilibrada y compatible con un desarrollo saludable. Otras, en cambio, conllevan riesgos significativos, especialmente durante la infancia y la adolescencia.

El problema aparece cuando ocupan un lugar excesivo en la vida de niños, niñas y adolescentes; cuando desplazan experiencias esenciales para su desarrollo; o cuando se convierten en la principal fuente de entretenimiento, evasión, validación, comparación o aprendizaje afectivo-sexual.

Y cuando hablamos de menores, esta reflexión es todavía más importante. Su cerebro está en desarrollo. Su identidad se está construyendo. Su autoestima se está formando. Su manera de entender el cuerpo, el deseo, la intimidad y las relaciones también.

Por eso no podemos hablar de educación sexual sin hablar también de educación digital.



RNE / Ràdio 4 – L’Entrellat: la pornografía como “Golosina digital”


En L’Entrellat, de Ràdio 4, la conversación giró alrededor de una idea que resume muy bien una de las claves del libro: la pornografía puede funcionar como una “chuche digital”.

Es accesible, intensa, inmediata, aparentemente gratuita y con una enorme capacidad para captar la curiosidad adolescente. Pero la pornografía online no es solo “sexo en una pantalla”. También puede convertirse en un modelo de aprendizaje sobre el cuerpo, el deseo, el placer y las relaciones.

Y si llega antes que una conversación sana, respetuosa y adaptada a la edad, puede ocupar un lugar que nunca debería corresponderle.

En la entrevista también hablamos de hiperconexión, hipersexualización, adicción a redes sociales y pantallas, soledad, autoestima, intimidad y comunicación familiar. Porque el reto no es solo prohibir o controlar, sino ayudar a los jóvenes a comprender qué consumen, cómo les afecta y qué modelos están interiorizando.

Para ello es imprescindible el ejemplo adulto. No podemos pedir un uso consciente de la tecnología si nosotros mismos no reflexionamos sobre nuestros hábitos digitales. Niños, niñas y adolescentes necesitan guías digitales activos: adultos que acompañen, conversen, pongan criterio y enseñen, también con su comportamiento, que la tecnología puede utilizarse de forma saludable, crítica y equilibrada.


Escuchar entrevista en Ràdio 4 – L’Entrellat:




RNE / Ràdio 4 – Xavifòrnia: ¿familias o algoritmos?


En Xavifòrnia, también en Ràdio 4, la conversación se amplió hacia el impacto de las pantallas, las redes sociales, los videojuegos y la pornografía en la vida emocional y sexual de los adolescentes.

El programa planteaba una pregunta muy potente: ¿quién está educando hoy a los jóvenes en deseo, autoestima y relaciones? ¿Las familias, la escuela, los adultos de referencia… o los algoritmos?

Esta pregunta resume uno de los grandes retos educativos actuales. Internet no es un mundo aparte. No es algo que sucede “fuera” de la vida real. Para muchos menores, lo digital forma parte de su manera de relacionarse, compararse, informarse, entretenerse, excitarse, validarse y construir identidad.

Por eso necesitamos una mirada educativa amplia. No basta con decir “menos móvil”. Necesitamos preguntarnos qué están buscando ahí dentro, qué encuentran, qué les falta fuera y cómo podemos ofrecer alternativas reales: presencia, conversación, juego, aburrimiento, espera, pensamiento crítico y vínculos seguros.

Acompañar en el mundo digital no significa tener todas las respuestas, sino estar disponibles para abrir conversaciones que muchas veces llegan tarde. Y en educación afectivo-sexual, llegar tarde tiene consecuencias.

Escuchar entrevista en Ràdio 4 – Xavifòrnia:




Onda Cero – Nits de Ràdio, con David Cervelló: nuevos hábitos digitales y adolescencia


En Nits de Ràdio, de Onda Cero Catalunya, con David Cervelló, hablamos de los nuevos hábitos digitales y de sus implicaciones en la adolescencia, especialmente en la forma en que pueden afectar a las relaciones y a las experiencias íntimas.

Uno de los grandes malentendidos actuales es pensar que los hábitos digitales son solo una cuestión de tiempo de pantalla. No lo son. También influyen en cómo los adolescentes esperan, desean, se frustran, se comparan, se muestran, se vinculan y aprenden sobre la intimidad.

El entorno digital ofrece placer rápido, estímulos constantes y respuestas inmediatas. Por eso resulta tan atractivo. Pero educar implica enseñar también a esperar, a elegir, a cuidar el propio cuerpo, a respetar el de los demás y a entender que no todo lo que apetece conviene.

Los niños, niñas y adolescentes no necesitan adultos perfectos. Pero sí necesitan adultos presentes, informados y dispuestos a abrir conversaciones importantes antes de que las respuestas lleguen solo desde internet.

Escuchar entrevista en Onda Cero – Nits de Ràdio:




Onda Vasca: redes, dopamina y pornografía online


En Las Mañanas de Onda Vasca conversamos sobre el poder de los estímulos digitales diseñados para captar la atención: redes sociales, videojuegos, vídeos infinitos, recompensas rápidas y contenidos que se adaptan a lo que más engancha.

También abordamos la pornografía online y cómo muchos adolescentes llegan a estos contenidos por curiosidad, por presión del grupo o por la propia lógica de internet. A menudo no son ellos quienes buscan determinados contenidos. Son los contenidos los que acaban encontrándolos.

Por eso es tan importante educar antes. Hablar de consentimiento, respeto, intimidad, deseo, límites y autoestima desde la infancia, siempre de forma adaptada a cada edad.

La educación afectivo-sexual no empieza cuando aparece el problema. Empieza mucho antes, también con el ejemplo adulto, en la manera en que hablamos del cuerpo, de los vínculos, de la privacidad, de la vergüenza, del placer, de los límites y del respeto.

Escuchar entrevista en Onda Vasca – Las Mañanas de Onda Vasca:




Catalunya Ràdio – La tarda: Golosinas virtuales y ejemplo adulto


En La tarda de Catalunya Ràdio hablamos sobre cómo determinados usos de la tecnología pueden ocupar cada vez más espacio en nuestra vida cotidiana sin que apenas nos demos cuenta.

La conversación se centró en la necesidad de desarrollar criterio, hábitos saludables y capacidad de autorregulación en un entorno diseñado para captar nuestra atención de forma constante.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la importancia del ejemplo adulto. Porque educar en el uso de la tecnología no consiste solo en poner normas a niños, niñas y adolescentes. También implica preguntarnos qué modelo estamos ofreciendo desde casa, desde la escuela y desde nuestra propia manera de relacionarnos con las pantallas.

A veces pedimos a los menores que no vivan pendientes del móvil, pero nos ven consultarlo constantemente. Les hablamos de descanso, pero el teléfono entra cada noche en la cama de los adultos. Les pedimos presencia, paciencia y autocontrol, pero nosotros mismos llenamos cualquier momento de silencio con una pantalla.

Por eso, una parte importante de la educación digital pasa también por nuestras propias renuncias adultas: no mirar el móvil en el baño, dejarlo fuera de la habitación por la noche, no responder mensajes a cualquier hora, proteger las comidas, las conversaciones y los momentos de intimidad familiar. Son gestos pequeños, pero tienen un gran valor educativo.

La coherencia adulta no exige perfección, pero sí conciencia. No se trata de culpabilizarnos, sino de entender que niños, niñas y adolescentes aprenden mucho más de lo que ven que de lo que les decimos. Cuando somos capaces de poner límites a nuestra propia relación con la tecnología, nuestras normas ganan credibilidad.

Pero la pregunta no puede quedarse solo en cuánto tiempo pasan delante de una pantalla. También necesitamos preguntarnos qué tipo de experiencias están viviendo allí.

¿Qué aprenden sobre el cuerpo?

¿Qué aprenden sobre el deseo?

¿Qué aprenden sobre la amistad, la popularidad, la imagen, el consumo o la espera?

¿Qué idea de intimidad están construyendo?

¿Qué esperan de una relación?

¿Qué entienden por libertad?

Educar digitalmente es ayudarles a poner nombre a todo esto. Es enseñarles que no todo lo que apetece conviene, que no todo lo que entretiene cuida y que no todo lo que parece gratuito deja de tener un coste.

Por eso, más que demonizar la tecnología, necesitamos acompañar su uso con criterio, presencia, conversación y ejemplo. Las golosinas virtuales forman parte del mundo en el que están creciendo, pero no deberían convertirse en su principal fuente de entretenimiento, validación, aprendizaje o refugio emocional.

Escuchar entrevista en Catalunya Ràdio – La Tarda de Catalunya Ràdio:




Cadena SER – Llapis de memòria: una conversación más personal


La entrevista en Llapis de memòria, de Cadena SER Catalunya, fue una conversación especialmente bonita porque permitió unir mi recorrido personal y profesional con las ideas que atraviesan mi trabajo actual.

Hablamos de dopamina, pornografía, redes sociales, sexualidad y educación digital, pero también de infancia, vocación, sensibilidad y de cómo la educación afectivo-sexual se ha convertido para mí en una misión profesional.

También pude explicar el origen de Crazy Dopamina, un juego de cartas nacido de mi experiencia en las aulas y de las conversaciones con niños, niñas y adolescentes. Un recurso pensado para hablar de pantallas, autocontrol, hábitos digitales y cuidado del cerebro de una manera lúdica, cercana y comprensible.

Esta entrevista recoge muy bien una idea que está en el fondo de todo mi trabajo: necesitamos recuperar tiempo. Tiempo para escuchar, para hablar, para mirar, para sentir, para pensar, para educar sin prisas y para construir una sexualidad más consciente, más libre y más humana.

Escuchar entrevista en Cadena SER – Llapis de memòria:





Educar también es acompañar en el mundo digital


Todas estas entrevistas tienen un hilo común: la necesidad de dejar de separar la educación sexual de la educación digital.

Hoy la infancia y la adolescencia no construyen su imaginario afectivo y sexual únicamente a través de la familia, la escuela o el grupo de iguales. También lo hacen a través de TikTok, Instagram, videojuegos, chats, plataformas, influencers, streamers, pornografía y contenidos que llegan a edades cada vez más tempranas.

Por eso necesitamos acompañar.

No desde el miedo, sino desde la responsabilidad.

No desde la distancia y la culpa, sino desde la presencia y el amor.

No desde el control absoluto, sino desde el vínculo, la coherencia y el criterio.


Golosinas virtuales nace precisamente de esta necesidad: ayudar a familias y profesionales a entender mejor el entorno digital y ofrecer herramientas para educar con más calma, más claridad y más confianza.

Porque hablar de pantallas no es hablar solo de tecnología. Es hablar de vínculos, de autoestima, de deseo, de límites, de intimidad, de pensamiento crítico y de cómo queremos acompañar a niños, niñas y adolescentes en un mundo que necesita adultos presentes y dispuestos a educar también en lo digital.


Recursos para familias, docentes y centros educativos


Si eres madre, padre, docente o profesional y quieres profundizar en estos temas, puedes encontrar más información sobre el libro Golosinas virtuales y otros recursos educativos en esta web.

Y si formas parte de un centro educativo, una AFA, una biblioteca, una entidad o un equipo profesional, también puedes contactar conmigo para organizar charlas, formaciones o sesiones sobre educación afectivo-sexual, pornografía, redes sociales, adolescencia, convivencia digital y acompañamiento familiar.

Educar en tiempos de pantallas no significa tener todas las respuestas. Significa atreverse a hacer mejores preguntas, abrir conversaciones necesarias y acompañar a niños, niñas y adolescentes con presencia, criterio y humanidad.


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